Hace días no recordaba lo mucho que me gustaba oir al saxofonista de la playa de la barceloneta, todas las tardes de estudio en la residencia o de lectura en la playa estuvieron acompañadas con su música durante el primer año de mi vida en Barcelona.
Después de marchar de la barceloneta sólo lo había visto tocar un par o tres de veces. Hoy, después de casi dos años, para mi sorpresa me lo encontré tocando en la estación del metro de la universidad, así, no acompañó mi tarde de estudio pero si que alegró mi regreso a casa.
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